- Crítica y Reseñas del Mundo de los Cómics -

miércoles, octubre 11, 2006

Ex Machina

¿Alguien recuerda títulos de adolescentes mucho mejores que Runaways? ¿Alguno de nosotros, machos viriles que asolamos el paisaje (con lo bonito que es un mundo lleno de mujeres), ha querido y deseado ser el último hombre de la tierra, tal y como ocurre con Y? Esto es lo que nos enseñó el guionista Brian K. Vaughan antes de ganar sus 3 últimos premios Eisner (los 2 anteriores le fueron concedidos tanto por Y como por Runaways) por su última obra: Ex Machina.
Situémonos. Nos encontramos en el mundo real, bueno, un mundo alternativo en el que no existen superhéroes, dioses o alienígenas extra-terrestres... Aquí sólo existe un hombre que, por azares del destino, halló una especie de amalgama entre TNT y kriptonita que le explotó en plena jeta dándole la capacidad de hablar con, y controlar todas las máquinas del planeta (incluso con las pistolas semi-automáticas). Tras unos años junto a un marine degradado a rango de teniente (Bradbury) y un coleguita ruso y marxista (como no iban a incluir eso los americanos) de su madre llamado Kremlin como amigos del alma ayudándole en la titánica tarea de salvar a la gente bajo el manto superheroico de La Gran Máquina, Mitchell Hundred (el buenazo de nuestro prota) decide acabar con la corrupción y el mal que asola su bella e incente ciudad de NY, presentándose a alcalde de la misma (¿os imaginais al Supes de Presi de los u-ese-a?). Todo viene a consecuencia de lo que él considera su gran fracaso como héroe: no haber podido detener el primer avión que chocó contra la primera de las torres del World Trade Center (cierto, al final del primer comic-book se nos pone ante las narices un increible splash-page donde vemos un precioso cuadro de Manhatan donde aún recorta el cielo una de las 2 malhalladas Torres Gemelas).
No calificaría de preciosista el dibujo (calcado, sí, pero con mucho arte) de Tony Harris, pero es mucho más que correcto. Realista. Al final del tomo en español se nos muestra el proceso de realización de algunas páginillas a partir de fotos reales.
El alcalde Hundred se gana nuestra confianza por su bondad y dedicación a la causa perdida de arreglar NY (joder, ese es su puto atractivo; el de la ciudad, no el del tal Mitchell). El teniente alcalde rastafari que me parece excesivo, la guapa becaria Journal que ni siquiera se la chupa a su jefe (qué correcta ella) y ese trasunto de la René Montoya de Batman en la comisaria de policía Olivetti... son personajes de un elenco magnífico.
Y los asuntos tratados en la obra son tan dispares y tan realistas, como la vida misma, vamos: el niñato de instituto que con aires de megalómano, la jodida pija que se cree artista por un par de críticas hechas con el ojo del culo, el problema del racismo o temas tan terrenales como la limpieza y retirada de nieve de las calles de La Gran Manzana, hacen de un supuesto cómic de superhéroes una historia maravillosa, llena de humanidad, humildad, fallos y, sobretodo, rincones oscuros. Tal y como son nuestras naturalezas de "homen lupus homini est" desde el principio del los tiempos. Todo ello enmarcado en la que quizá es la más diversa y cosmopolita de las ciudades del mundo.

martes, julio 25, 2006

Superman Birthright

Qué mejor para abrir la saga de críticas y reseñas de cómics en este nuevo blog que con el kryptoniano apadrinado del planeta Tierra. Aunque saliera hace ya un tiempo, el dinero y el timepo no me habían permitido leerlo hasta ahora (gracias, Carlos por prestármelo). El Superman: Legado (como se rebautizó aquí), sin ser una gran obra maestra, cumple todos los requisitos de un tebeo de superheroes de esos que nos cuentan por enésima vez el porqué y el cómo de nuestro tan releído personaje, aunque con el pequeño ¿aliciente? de saber que Legado pretende actualizar el Man of Steel de Byrne a la serie de televisión Smallville. Encontramos a un Mark Waid que no raya en lo magnífico, alejado de su increible Kingdom Come pero correcto en la historia, sabe darle al kryptoniano una profundidad creíble del estado de la psiquis que le hace convertirse en el supes. La actualidad política mundial está a la orden del día (valga la redundancia) en los problemas tribales africanos.
La dimensión psicológica de los personajes, sin ser una obra freudiana, muestra una más que aceptable complejidad.
En primer lugar tenemos a un Clark Kent que, antes de ser Superman, ha sido reportero freelance por todo el globo, lo que le ha dado la oportunidad de ver y vivir la necesidad que tiene la gente de un salvador (así mismo, se da cuenta de que nadie puede relacionar el nombre de Clark Kent con sus poderes, tenemos el marxiano problema de la alienación del individuo).
Conodemos a una Lois Lane correcta, sin sorpresas ni novedades, al igual que Jimmy Olsen. Un Perry White más cercano al J.J. Jameson de Spiderman que al clásico Editor del Planet.
La mejor caracterización la encontramos, como no podía ser de otro modo, en nuestro megalómano particular, Lex Luthor, convertido aquí en niño prodigio alienado en una sociedad que le teme por ser diferente, que borra su pasado en Smallville, que usa la astrobiología para demostrar las ideas que siempre lo asaltaron ¿hay vida en otros planetas? Quizá un fallo en este personaje podemos encontrar, y es la sociopatía de la que hace gala cuando, todos sabemos, Luthor es un maestro de las apariencias y un líder carismático. La gente lo quiere. Muy bueno el momento en que tiende la mano a un recién descubierto Superman al que odia pero que no duda en intentar llevarlo a su lado, como buena es la reacción de Superman al dejar totalmente tirado a Luthor... no dándole la mano que éste le tiende.
En Martha Kent vemos a una mujer que se ha apasionado por los fenómenos UFO (de ahí salió su pequeño) y a un Johnathan Kent bastante cazurro y catetillo que no uiere aceptar que su hijo es diferente. Vemos en él al padre adoptivo que teme que su hijo lo abandone por el biológico; es digno de mención el momento en que le pregunta espeta a su hijo que le molesta que ya no quiera su nombre ni su apellido. Un paleto de las granjas de Kansas, vamos.
En el apartado gráfico, un correcto Leinil Francis Yu que, aunque agrade su particular forma de disposición de viñetas (poco encuadradas, podríamos decir) o su diseño de personajes tan acorde con su estilo de dibujo, ambos tan poco ortodoxos, es agradable a la vista. Quizá, podríamos decir, cercano a los X-Men que dibujo (ni de lejos de las mejores etapas mutantes). Cambiamos de un Jor-El II "naturalista con tiara y sol en el pecho" de los tiempos pre-Crisis al cuasi-inmortal y aséptico padre de Kal-El (esta vez no es el 2º Jorl-El, su padre era Zeyg-El, recordemos el byrneniano Mundo de Krypton) de la etapa post-Crisis Byrne y, para acabar en este Birthright con un Jorl-El que podemos calificar de pre-superheroe (esa indumentaria, esa capita, ese escudo en el pecho, al que por cierto se da muchísima importancia, quizá más de la debida), con vago parecido al Gambito de la Marvel (se nota que este hombre ha pasado antes por La Casa de las Ideas). Somos testigos de un "importante" detalle: Superman hereda de su madre, Lara, su característico tirabuzón en la frente. Personalmente, para las naves, trajes y tecnología kryptoniana siempre preferiré los diseños que se asemejan a los de la primera película protagonizada por Christopher Reevey casi copiados para la reciente Superman Returns (en los que se han basado infinidad de veces, valga el ejmplo de la nave de la segunda Kara Zor-El, priam de Kal-El, en el título Superman/Batman... aunque el dibujante sea un menos aceptado por mí Michael Turner).
Aún así y con todo, la mini serie merece la pena, sabiendo que es la última revisión del comienzo del mito plasmado en papel.
Esperemos a la siguiente versión.
(fotos para cuando www.blogger.com no esté tan sumamente jodido)

martes, junio 20, 2006

Bienvenido a "Kandor - Ciudad de Vacaciones", ¿dígame?

Bienvenido a KANDOR, la última ciudad del fenecido planeta Krypton y antigua capital del mismo.
Te encuentras en la antigua Universidad de Krypton - Gran Rao, fundada por la familia EL, donde los robots y ordenadores, como Kelex 2 y Brainiac 0.5, estarán a tu disposición cuando requieras información y material de copnsulta sobre el área que nos ocupa: Crítica de Cómics.
¡Que pase un buen día!

 
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